Incineración de residuos y coincineración en hornos cementeros.

Indice

INCINERACIÓN DE RESIDUOS

INCINERACIÓN DE RESIDUOS EN HORNOS CEMENTEROS

GESTIÓN DE RESIDUOS


Qué es la incineración de residuos.

Septiembre de 2007

Si hay palabras demonizadas y con ecos peligrosos, la incineración es una de ellas. Por ello, los defensores de esta tecnología han encontrado toda una batería de eufemismos que intentar camuflar los peligros de las incineradoras. Así, se utiliza el concepto de “valorización de residuos”, basándose en que se aprovecha parte de la energía térmica desprendida en la combustión para generar energía eléctrica. O se recurre al poco científico concepto de “eliminación”, como si el mítico fuego purificador hiciera la prestidigitación de que los residuos desaparecieran.

Las incineradoras son plantas industriales con calderas de combustión en las que los desperdicios se queman a altas temperaturas. Son verdaderos reactores químicos que transforman un residuo sólido heterogéneo en emisiones atmosféricas, vertidos líquidos procedentes del lavado de los gases de combustión y cenizas y escorias como subproducto final. Es decir, convierten los residuos en contaminación del aire, el suelo y las aguas, tecnología cuando menos poco eficiente. Además, las nuevas sustancias resultantes de la combustión son en muchos casos más contaminantes que el material de partida; es el caso de las dioxinas y furanos, unos complejísimos organoclorados que se forman en la postcombustión, los metales pesados volátiles o las cenizas de los inquemados. No es por ello extraño que afirmemos sin complejos que las incineradoras arrastran una tecnología insegura, que no ha resuelto adecuadamente los problemas que genera y que, además provoca otros nuevos.

Convertir 10 toneladas de residuos en 3 toneladas de cenizas y escorias no es una idea inteligente de resolver el problema, además de que no evita la necesidad de recurrir a los vertederos. La Directiva europea para los residuos peligrosos 2000/76, traspuesta en la legislación española en el R. D. 653/2003, se marca como objetivo la obligatoriedad de que su incineración no sobrepase la cantidad de 0,1 nanogramos de dioxinas y furanos por metro cúbico, límite un tanto difícil de alcanzar pues no existen dispositivos aceptables de medición, con lo que se queda en un brindis al sol. Recordemos que un nanogramo es la milmillonésima parte de un gramo, concentraciones muy difíciles de determinar; el límite de seguridad para estas sustancias, que pertenecen a la docena sucia de los COPs (contaminantes orgánicos persistentes que las Naciones Unidas pretenden ir eliminando), no existe, por lo que cualquier exposición es nociva para la salud.

Los intereses económicos que se mueven alrededor de las incineradoras son descomunales, por lo que no es extraño que dediquen tantos esfuerzos a “vender” el producto, aunque sea disfrazándolo de valorización energética, destrucción térmica de residuos o autocalcinación.

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La situación en España

Actualmente en España existen 11 incineradoras en funcionamiento en 7 Comunidades Autónomas (Palma de Mallorca, Tenerife, Girona, Lleida, Tarragona, 2 en Barcelona, Coruña, Bilbao, Madrid y Melilla) y una en proyecto en Donosti (Guipúzcoa). Además, el Plan Nacional Integrado de Residuos (PNIR) prevé la construcción de otra más en Ceuta, con capacidad para 40.000 toneladas anuales.

En 2005, estas instalaciones quemaron cerca de 1,8 millones de toneladas de residuos. Aragón y Andalucía no cuentan con esta opción de tratamiento y Cataluña parece orientarse hacia la eliminación de las incineradoras existentes.

Los contratos que firman los ayuntamientos con las incineradoras exigen que se queme determinada cantidad de basura al día. Esta situación desanima cualquier iniciativa destinada a mejorar las estrategias de prevención de la generación de residuos y desvía fondos de los programas de reciclaje y compostaje.

Plantas incineradoras de residuos municipales en España (septiembre 2007)

CC AA Provincia/Municipio Titular Capacidad unitaria en t/h Cantidad de residuos incinerados (t)
Baleares Palma de Mallorca Tirme SA 18,75 298.485
Canarias Tenerife Vamex Servicios SL 2 10.051
Cataluña Girona Ayto. Girona 3 28.905
Cataluña Lleida – Viella C.G.d’Arán 0,9
Cataluña Tarragona SIRUSA 9,6 146.527
Cataluña Barcelona – S.Adriá Ayto. Barcelona 11,7 360.192
Cataluña Barcelona – Mataró Consorcio Maresme 11 161.299
Galicia Coruña – Cerceda SOGAMA 46,76 245.353
Madrid Madrid TIRMADRID 9,17 296.525
Melilla Melilla REMESA 4,5 39.737
País Vasco Bilbao Zabalgarbi 30 228.000

Fuente: Área de Residuos de Ecologistas en Acción y “La situación de las basuras en España”, Greenpeace 2006

La coincineración en cementeras

En España, existe una incineración de residuos encubierta: la “coincineración”, es decir, el proceso de tratamiento térmico de los residuos, aun cuando el principal propósito de la instalación no sea la generación de energía, como sucede en las cementeras que utilizan aceites usados, fangos industriales o disolventes. Las empresas han de demostrar que en el horno de clinker las emisiones contaminantes no son superiores al combustible fósil convencional.

La Administración española debería ser mucho más restrictiva a la hora de conceder autorizaciones para coincinerar residuos, sobre todos los peligrosos. Las cementeras no deben hacer competencia desleal con otras técnicas de gestión más eficientes.

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Impactos principales de las incineradoras de residuos

Estas instalaciones, por muy modernas que sean:

  • generan contaminación,
  • dañan la salud pública,
  • agotan los recursos financieros para alternativas de reducción, reutilización y reciclado
  • desperdician energía y materiales,
  • socavan la prevención de la generación de residuos y los enfoques racionales para el manejo de residuos,
  • tienen una experiencia operativa marcada de problemas por desajustes, fallos, interrupciones,
  • con frecuencia exceden los estándares de contaminación del aire,
  • manejan incorrectamente las cenizas,
  • no aseguran la destrucción del residuo ni por tiempo de residencia (dos segundos), ni por temperatura de combustión (850 ºC).

En definitiva, las incineradoras agudizan los problemas que pretenden resolver. En vez de poner límite al incremento continuo de las basuras, incitan a producir más combustible residual para alimentar sus hornos. Ni siquiera es válido el argumento de que recuperan energía: hemos calculado que esta energía no supone más que la sexta parte de la que fue necesaria para fabricar los recursos que se han incinerado en el flujo de los residuos.

Dioxinas y furanos

Las dioxinas son unos compuestos orgánicos que se producen en la naturaleza durante el proceso de combustión de la materia orgánica. Pertenecen a la familia de los compuestos organoclorados. Una importante característica de estos compuestos es su estabilidad en el medio ambiente: permanecen inalteradas en agua y en el suelo durante décadas. Al ser también solubles en grasas se acumulan en el tejido adiposo, pudiendo bioacumularse en la cadena alimentaría animal y humana durante más de 14 años.

Las incineradoras son la principal fuente de dioxinas en todo el planeta, según miembros del Comité Científico de la Dirección General de Salud de la Unión Europea. La incineración de productos orgánicos produce dioxinas, furanos y otros compuestos, que junto a los derivados de diferentes actividades industriales forman una familia de sustancias conocidas como Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP). Doce de estas sustancias son consideradas de gran peligro por su potencial efecto tóxico para los seres vivos: aldrin, clordano, dieldrina, heptacloro, hexaclorobenceno, mirex, toxafeno, policloro bifenoles, DDT, furanos y dioxinas.

Los peligros de esta «docena sucia» llevaron a la Convención de las Naciones Unidas sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes a crear el Convenio de Estocolmo (22 de mayo de 2001) en el marco del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, con el objeto de ordenar la eliminación del planeta de los 12 contaminantes. El convenio fue firmado por España y posteriormente ratificado el 28 de mayo de 2004. El Convenio de Estocolmo está en vigor desde el 17 de mayo de 2005.

Para la comunidad científica la acusada toxicidad de las dioxinas es un hecho indiscutible, particularmente en relación con los seres humanos. En 1997, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), clasificó a las dioxinas como potentes carcinógenos tipo I. Esta clasificación se basó en una limitada evidencia en humanos, en una suficiente evidencia en animales y en una exhaustiva información sobre los mecanismos bioquímicos por los que estas sustancias producen cáncer en humanos y en animales.

La limitada evidencia venía justificada por la falta casi general de datos sobre emisiones de dioxinas, sobre el escaso conocimiento de la presencia de estas sustancias en los alimentos, teniendo en cuenta que estas cantidades son siempre muy pequeñas y difícil y caras de cuantificar. Estudios posteriores realizados por Manolis Kogevinas, del Instituto Municipal de Investigaciones Médicas de Barcelona, han aportado nuevas investigaciones basadas en estudios toxicológicos y de dosis-respuesta, clasificando como evidente el efecto carcinogénico de las dioxinas sobre los seres humanos expuestos a bajas dosis.

Otros estudios publicados en el Journal of Epidemiology and Community Heath en 2003 han mostrado un excesivo riesgo de tener hijos con malformaciones congénitas o nacidos muertos de madres que viven en las inmediaciones de incineradoras. Los resultados se basan en un análisis de nacimientos que tuvieron lugar en la región de Cumbria, en el noroeste de Inglaterra, entre 1956 y 1993. La cercanía a las incineradoras se asociaba a incrementos en los nacidos con espina bífida, defectos cardiacos congénitos y anencefalia. Los efectos de bajas dosis de dioxinas mantenidas a largo plazo también provocan alteraciones de la función de las hormonas sexuales, de la inmunidad, efectos teratógenicos y de la maduración. Ha sido descrito el mecanismo por el que las dioxinas actuarían en el organismo a nivel intracelular (receptores Ahr).

Es preciso conocer que los efectos de las dioxinas sobre la salud son insidiosos a largo plazo y la demostración de la existencia causa-efecto necesita estudios epidemiológicos rigurosos y complejos que pueden requerir varias generaciones. Este hecho facilita la divulgación de ideas que ponen en duda la gravedad de la toxicidad de las dioxinas. Una de las falacias más comunes es que las incineradoras modernas no producen dioxinas.

Se afirma que la incineradora de Viena, famosa por el “turismo de incineradora” que protagoniza, no produce dioxinas. Nada más lejos de ser cierto. Según los datos oficiales publicados, la incineradora de Viena produce 10,973 gramos de dioxinas al año. Debido a su sistema de filtros, la mayor concentración aparece en las cenizas. La importancia de estos residuos es grande teniendo en cuenta que las dioxinas son compuestos estables y acumulativos y que de esas características se deriva en gran medida su toxicidad. También es de recordar que el Convenio de Estocolmo es un acuerdo internacional para eliminar la producción de este tipo de compuestos.

Sin duda, gran parte de la información que ha reflejado la prensa en torno a lo saludable de la incineradora de Viena elude uno de los problemas más importantes en el proceso de incineración: los residuos generados. Estos residuos son muy ricos en dioxinas, furanos y otros contaminantes estables, así como en metales pesados. La eliminación de estos residuos altamente peligros para la salud y el medio ambiente no está bien resuelta.

El ejemplo más cercano de incineradora moderna, inaugurada en 1996, es la de Valdemingómez, en Madrid, que en el año 2001 hubo de ser paralizada temporalmente por la alta emisión de gases y un incremento de 15 veces los niveles de dioxinas y furanos permitidos. No sólo es falsa la idea de que las incineradoras modernas son inocuas, sino que el control que requiere el proceso y el gasto que supone deben ser seriamente considerados.

Dado que las dioxinas y furanos que se producen en los procesos de incineración son contaminantes estables y persistentes y que al no eliminarse tienden a acumularse y a generar toxicidad con dosis bajas, el concepto de niveles de seguridad carece de sentido. No hay niveles que puedan ser considerados como seguros. El 80% de las dioxinas que nos afectan son consumidas en productos de origen animal como parte de la cadena alimenticia. La Unión Europea establece, como orientación para consumo humano, no rebasar cantidades de dioxinas de 1 picogramo (billonésima parte de un gramo) por kilo de peso corporal al día. Esta forma de medir la cantidad de dioxinas, en términos de consumo diario, o semanal, señala el importante riesgo de acumulación.

Impactos de las incineradoras sobre el medio ambiente

Además de los efectos para la especie humana que generan los desechos de las incineradoras, también son considerables los efectos para el medio ambiente. La producción de CO2 y de gases del efecto invernadero provoca un conflicto con el tratado de Kioto. La eliminación de partículas finas a la atmósfera, de menos de 2,5 micras en cantidades importantes puede provocar efectos sobre la salud de colectividades humanas en un amplio radio de acción.

Las incineradoras no pueden ser la solución al importante y complejo problema de la gestión integral de residuos. No es posible, en este marco, hacer un planteamiento alternativo riguroso, pero el problema de la gestión de residuos y cenizas de muy alto poder contaminante y los efectos sobre la contaminación atmosférica obligan a pensar en alternativas. Es necesaria la implicación en este debate de técnicos en ingeniería medioambiental.

Mas de 1200 científicos, profesionales de la salud y del medio ambiente y de la enseñanza, de diversas instituciones europeas, de la Unión Europea y de la Organización de Naciones Unidas, sin intereses en las grandes inversiones que las incineradoras conllevan, se han pronunciado sin ninguna ambigüedad acerca de los efectos nocivos de las incineradoras sobre el medio ambiente y sobre la mortalidad y morbilidad poblacional, presionando a los gobiernos y exigiendo el cumplimiento de los compromisos firmados en el Convenio de Estocolmo. Existen soluciones alternativas, pero requieren la voluntad industrial y política de acometerlas.

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Ponencia de Carlos Arribas, Ecologistes en Acció del País Valencià, en la Mesa redonda: Desarrollo Sostenible y Valorización energética en el sector cementero. Celebrada el 15 de abril de 2008.

incineracion1

Lafarge Montcada i Reixac

La “valorización energética” es un eufemismo de la incineración de residuos. Los títulos del marco legal en el que se mueve el sector cementero en este tema son muy claros a este respecto:
la Directiva 2000/76/CE, relativa a la incineración de residuos, y su trasposición a la legislación española, el Real Decreto 653/2003 sobre incineración de residuos.

Que haya una supuesta recuperación energética en el tratamiento térmico de los residuos no aporta nada fundamental a ese tema. Y decimos “supuesta”, porque en alguna solicitudes de cambio de combustibles en las fábricas de cemento, y en las autorizaciones ambientales integradas concedidas a varias fábricas de cemento del País Valenciano (Lafarge Cementos SA en Sagunto, Cemex España SA en Buñol) no se ha demostrado que el valor calorífico de algunos residuos que se introducen en el horno sea significativo, por lo que en realidad se estaría utilizando el proceso cementero como una instalación para la eliminación de los mismos. Quizás el error parta de la Directiva 2000/76/CE, pues en otras partes del mundo se exige que el residuo tenga un contenido energético mínimo para que se pueda hablar de “recuperación” o “valorización” energética..

Tradicionalmente en la Unión Europea la incineración de residuos ha sido considerada como una forma de eliminación de los mismos. En los debates sobre la elaboración de la futura Directiva Marco sobre Residuos la reciente votación en la Comisión de Medio Ambiente del Parlamento 5.-Europeo, ha abierto la posibilidad de considerar la incineración como una técnica de recuperación, en lugar de eliminación. Esto iría relacionado con otros cambios de mayor calado como la posible desaparición de la jerarquía en el tratamiento de los residuos y otras desregulaciones en la gestión de residuos. Ya sabemos que desde hace un tiempo las fuerzas motoras de la Unión Europea priorizan las cuestiones económicas sobre las consideraciones medioambientales y de sostenibilidad.

En segundo lugar he de manifestar que los hornos de cemento por las condiciones de su operativa (bajo nivel de exceso de oxígeno, altos valores de monóxido de carbono, inestabilidades periódicas de las condiciones de combustión con emisiones fugitivas y picos de monóxido de carbono, etc) no son los lugares más adecuados para incinerar residuos peligrosos. La destrucción de la materia orgánica residual no solamente requiere altas temperaturas y tiempo de residencia grande sino de la disponibilidad del oxígeno adecuado, y la mezcla suficiente entre los compuestos orgánicos a destruir y el oxígeno .

La posición del movimiento ecologista respecto al tratamiento térmico de los residuos es muy clara: nos oponemos por diversas razones y el hilo que las interconecta es precisamente el de la sostenibilidad.

1) La incineración de residuos no reduce las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI)

Este es un argumento que los promotores de la incineración en las fábricas de cemento repiten una y otra vez, y de tanto repetirlo, algunos parecen que comienzan a creerlo.

La fabricación de cemento es el sector industrial más importantes en la emisión de gases de efecto invernadero, sólo por detrás del sector eléctrico. En España la industria genera el 24% de las emisiones de GEI, y el sector cementero contribuye a las mismas en un 17,7% de varias formas: consumo de electricidad (molienda de minerales y clínker), descarbonatación de la roca caliza y quema de combustibles fósiles (extracción y transporte de las materias primas, funcionamiento del horno, precalcinación, etc). Estando de acuerdo en que una parte importante de las emisiones son independientes del uso de los combustibles fósiles y son inherentes al proceso industrial, las propuestas de utilización de combustibles sustitutivos provenientes de residuos, no suponen un reducción en sí en las emisiones de GEI, así lo entiende el desarrollo legislativo del Protocolo de Kioto y de la Directiva 96/61/CE. Por ejemplo en el Registro EPER no se diferencian las emisiones de las fábricas de cemento si utilizan combustibles residuales o no. Solamente hay una excepción y es el caso de la biomasa, que se considera neutra respecto a las emisiones de GEI .

De hecho las generosas concesiones hechas por el Gobierno español al sector cementero en el Plan Nacional de derechos de emisión de GEI en el periodo 2005-2007 (27,5 millones de toneladas de un total de 155,7 millones de todos los sectores industriales), se han visto reforzadas en el Plan Nacional del periodo 2008-2012 al aumentar la asignación promedio anual al sector cementero hasta 29 millones de tm (un aumento injustificado del 5,37%). De esos derechos de emisión parece que no se ha hecho un uso total ya que en 2005 le sobró casi medio millón de tm y en 2006 más de un millón de tm, valores por cierto bastante superiores a las 300.000 t que Oficemen asegura haber reducido por la utilización de combustibles residuales. Seguramente en 2007 esa cantidad será aún mayor vistos los descensos en las cifras de producción debido a la explosión súbita de la burbuja inmobiliaria y el descenso en el consumo de cemento (en enero de 2008 ha habido un descenso interanual en la producción de cemento del 8,7% y en la producción anual en las fábricas de cemento de Cemex en Alicante ha habido un descenso del 5% en 2007 respecto al 2006).

Todos estos datos vienen a demostrar la importancia que el sector cementero tiene en la generación de GEI y el poco interés que puede tener el sector en reducirlas dadas las generosas asignaciones gubernamentales.

Parece que la reducción de las emisiones de GEI en el sector cemento vendrá fundamentalmente de una disminución de la demanda, que alcanza niveles absolutamente insostenibles, con los valores más altos de la Unión Europea (1.278 kg/per cápita, frente a 538 kg de media en la UE-25 y 378 kg de media mundial en 2006).

2) La incineración de residuos puede interferir y subvertir la jerarquía en el tratamiento de residuos establecida por la legislación europea y nacional

Existe una jerarquía en el tratamiento de los residuos establecida en la legislación europea y española. En primer lugar se ha de reducir la generación de residuos, es decir que las políticas de prevención están en la cima, aunque en realidad no hay fuertes políticas para llevar adelante ese objetivo. Una vez generado el residuo, se ha de reutilizar, reciclar, recuperar y en último lugar está la eliminación. Para nosotros el tratamiento térmico del residuo, sea con recuperación o no de energía es una eliminación. Se destruye el residuo y las posibles materias primas que pudiera contener.

Podíamos ver varios ejemplos. Con el tema neumáticos, cuando alguna empresa cementera hace ocho años proponía incinerar casi la totalidad de los neumáticos desechados en el País Valenciano (17.000 tm frente a unos 30.000 tm generados anualmente, aunque la reciente AAI concedida ha aumentado a 25.000 t los neumáticos que pueden ser incinerados en esa fábrica) y aparentemente no había alternativas que no fuera el vertido, nosotros nos opusimos y dijimos que por delante de esa finalidad estaba el recauchutado y la reutilización del neumático unos miles de km más. La Declaración de Impacto Ambiental aceptó nuestras alegaciones en este punto, aunque no estamos muy seguros de que se cumpla esta condición en su totalidad. Además hay otros usos prioritarios, en otros países esos neumáticos se utilizaban para otros fines que estaban más arriba en la jerarquía: pulverizados podían servir para mezclarse con el asfalto, se podían utilizar como suelos en polideportivos, pistas de juegos infantiles, hierba artificial, etc.

No hay necesidad de destruir térmicamente el residuo si antes se puede utilizar con otros fines. Ahora hay Comunidades Autónomas como la de Aragón que han prohibido la incineración de neumáticos usados y se plantean su reciclado al 100% mediante la construcción de plantas de tratamiento para separar y recuperar los metales del caucho, trocear este y darle nuevos usos. Otras Comunidades plantean la recuperación y valorización del 100% de los neumáticos fuera de uso, como la de Asturias, Castilla-La Mancha, etc.

El propio Ministerio de Medio Ambiente junto con el de Fomento ha elaborado una instrucción para que en la licitación de carreteras se utilicen mezclas bituminosas con caucho procedente de los neumáticos usados. En el borrador del 2º Plan Nacional de NFU (2007-2015) se plantea como objetivo el reciclado del 50% en peso de los NFU usados, destinando el 40% a su uso en mezclas bituminosas para pavimentos de carreteras y el 10 restante a otros usos industriales. Solamente se propone la “valorización energética” del 30% de los NFU. Nos podemos preguntar si atendiendo a los principios de proximidad y suficiencia la autorización concedida a Cemex para incinerar 25.000 t (el 83,4% del total de NFU generados anualmente en el País Valenciano) interfiere o subvierte la jerarquía en el tratamiento de ese tipo de residuos. Nosotros pensamos que la respuesta es positiva y que esa AAI debería ser modificada a la luz del 2º Plan Nacional de NFU.

Otro ejemplo lo tenemos con la autorización concedida por la Conselleria de Medio Ambiente a Cemex para la construcción de una planta de secado térmico de lodos de depuradora y su posterior incineración en la fábrica de cemento de Alicante hasta un total de 42.309 t de fangos secos. Teniendo en cuenta que la generación de lodos secos en el País Valenciano es de casi 250.000 t anuales y más del 75% se destinan a usos agrícolas como abono orgánico el destino a la fábrica de Cemex de Alicante del 17% de ellos para ser incinerados supone una interferencia en esos usos previos, que están por delante en la jerarquía del tratamiento de residuos. El total destinado a incineración alcanzaría casi el 35% en el País Valenciano.

El destino de los lodos de las EDAR debería ser el uso agrícola como enmienda orgánica y abono, para mejorar la calidad de los suelos bajos en contenido orgánico o en trabajos de restauración de suelos forestales. Solamente se podrían pensar en otros usos para aquella fracción que estuviera contaminada con metales pesados, que con los datos del 2º Plan Nacional de Lodos está disminuyendo constantemente debido al control de los vertidos industriales.

El Plan Nacional de Lodos de depuradora (2001-2008) y el nuevo Plan (2007-2015) destina solamente el 15% de los lodos generados anualmente a la “valorización energética”.

De nuevo nos podemos preguntar atendiendo a los principios de suficiencia y proximidad si la autorización concedida a Cemex para incinerar 42.309 t de lodos secos interfiere o subvierte la jerarquía en el tratamiento de los residuos. Además de contestar de forma afirmativa diremos que esa autorización es además contraria a las previsiones del Plan Nacional de Lodos de Depuradora (2001-2008) y al nuevo Plan (2007-2015).

3) La incineración de residuos contribuye al aumento en las emisiones de COPs prohibidos por el Convenio de Estocolmo (mayo 2001)

Es conocido que en todos los procesos de incineración se sintetizan nuevas sustancias por las complejas reacciones químicas que tienen lugar en los procesos de oxidación. Algunas de esas nuevas sustancias pertenecen a la “docena sucia” de sustancias que son consideradas contaminantes orgánicos persistentes, reguladas por el Convenio de Estocolmo (2001). Algunas de ellas son las dioxinas y furanos, los hexaclorobencenos o los bifenilpoliclorados. En ese Convenio el sector cementero es uno de los cuatro sectores industriales que se consideran fuentes de dioxina y aparece expresamente en el Anexo C Parte II. En general tiene lógica admitir que la utilización de residuos (especialmente si son peligrosos y tienen cloro y metales pesados en su composición) como combustible puede aumentar la concentración en los gases de combustión de determinadas sustancias peligrosas.

La Guía de Naciones Unidas sobre las Mejores Técnicas Disponibles y de las Mejores Prácticas Ambientales aplicables a la “valorización energética” de los residuos en hornos de cemento en relación al artículo 5 y el anexo C del Convenio de Estocolmo establece una serie de prescripciones en el uso de residuos peligrosos como combustible sustitutivo, entre ellas el rápido enfriamiento de los gases de combustión a temperaturas por debajo de 200ºC, garantizar una alimentación homogénea de los residuos para conseguir una combustión estable, bajas temperaturas del precipitador electrostático, etc.

Podemos afirmar que esta Guía de obligada observancia según el Convenio de Estocolmo no ha sido tenida en cuenta en las autorizaciones ambientales integradas concedidas a las fábricas de cemento del País Valenciano.

4) Posibles afecciones a la salud humana de los habitantes próximos a las fábricas de cemento

Hay un una abundante literatura científica sobre diversas afecciones a la salud humana de poblaciones que residen en las proximidades de instalaciones de incineración de residuos.

En el Estudio de Impacto Ambiental presentado por Cemex para solicitar la incineración de neumáticos se presentaban unos resultados sobre la composición de los gases de combustión con y sin neumáticos troceados como combustible. En lo que respecta a los metales pesados se preveía un aumento de un 43% en las emisiones de mercurio y un 69% en el cinc. El mercurio, junto el talio, es un metal muy volátil que no se fija al clínker en la proporción de otros metales menos volátiles (los metales semivolátiles como el plomo, cadmio y el selenio se fijan parcialmente y en parte son emitidos a la atmósfera con los gases de combustión). Que haya un aumento en las emisiones de cinc es esperable, dada la presencia importante de este metal en la composición de los neumáticos. ¿Alguien puede pensar que los 55,6 kg de Hg emitidos por Lafarge Cementos en Sagunto, los 25,2 kg de Hg emitidos por Cemex en Buñol, los 25,6 kg de Hg de Cemex en San Vicent del Raspeig y los 19 kg de Hg emitidos por Cemex en Alicante en 2005 no tendrán repercusiones en la salud de los habitantes que respiran esos vapores?

No conocemos ningún estudio epidemiológico que demuestre que la salud de los residentes en las proximidades de una fábrica de cementos que incinere residuos durante largos años no se ha visto resentida por ese hecho.

Nuestras acciones

Ecologistas en Acción del País Valenciano ha animado constitución de diferentes plataformas en defensa de la calidad del aire y en contra de la incineración de residuos en cementeras. Se ha personado en varios expedientes administrativos de solicitudes de cambios de combustible, o de autorizaciones ambientales integradas.

Recientemente ha interpuesto junto a CC.OO. de la Universidad de Alicante un recurso contencioso-administrativo contra varias resoluciones de la Dirección General para el Cambio Climático por las que se concedía la Autorización Ambiental Integrada a Cemex para su fábrica de Alicante, o se modificaba de forma escandalosa y sin los trámites reglamentarios los límites de emisión de algunos parámetros establecidos anteriormente (se multiplica por 12 al pasar de 50 a 600 mg/Nm3el límite de dióxido de azufre, se multiplica por 3 al pasar de 10 a 30 mg/Nm3 el límite del carbono orgánico total).

A modo de conclusión

El Acuerdo firmado por las federaciones de construcción de los principales sindicatos CC.OO. (Fecoma) y UGT (MCA), con la patronal Oficemen el 11 de noviembre de 2004 y con vigencia hasta finales de 2008 debería ser revisado. Otras Federaciones o Confederaciones de esos mismos sindicatos, como la Confederación Sindical de CC.OO. de Euskadi, el Departamento Confederal de Medio Ambiente, el Instituto Sindical de Ambiente y Salud de CC.OO. y muchos delegados sindicales de esos sindicatos se han posicionado en contra de ese acuerdo y de la llamada “valorización energética” en las fábricas de cemento, por sus repercusiones ambientales y de salud.

En nuestra opinión sería más aconsejable que los sindicatos presionaran a las patronales para que la producción limpia se instalara en los centros de trabajo, y el volumen y la peligrosidad de los residuos disminuyera en los procesos productivos en plazos consensuados, en beneficio de los propios trabajadores y de la sociedad, en lugar de llegar a acuerdos con la patronal del cemento para impulsar la llamada “valorización energética” que tanto rechazo social está generando. El medio ambiente no solamente es una garantía de mejor calidad de vida y de salud, sino también ha de verse como una oportunidad para aquellos que saben situarse en su favor y como un yacimiento de empleo de calidad.


NOTAS ACLARATORIAS

1.- Pág. 5-6 de la Sección V-B de la Guidelines on BAT and Guidance on BEP del , diciembre 2006 (Guía de Naciones Unidas sobre las Mejores Técnicas Disponibles y de las Mejores Prácticas Ambientales aplicables a la “valorización energética” de los residuos en hornos de cemento en relación al artículo 5 y el anexo C del Convenio de Estocolmo)

2.- La definición de biomasa de la Decisión de la Comisión Europea de 29 de enero de 2004 que sirve de guía para el cálculo de las emisiones de GEI en los diferentes sectores industriales es la siguiente: “material orgánico no fosilizado y biodegradable que procede de plantas, animales y microorganismos, éste incluirá también productos, subproductos, residuos y desechos de la agricultura, silvicultura e industrias relacionadas, así como fracciones orgánicas no fosilizadas y biodegradables de residuos industriales y municipales; la biomasa incluye también los gases y líquidos recuperados de la descomposición de material orgánico no fosilizado y biodegradable; cuando se quema con fines energéticos se designa como combustible de biomasa.

3.- Artículo 8.b) del Decreto 40/2006, de 7 de febrero, BOA del 20 de febrero de 2006

4.- La Memoria de Gestión de la Entitat Pública de Sanejament d’Aigües Residuals de 2003 evaluó en 413.000 t de lodos húmedos la generación de todas las EDAR de la Comunidad Valenciana, de los cuales el 74% eran utilizados en la agricultura como enmienda orgánica (artículo de J.J. Morenilla et al., Tecno Ambiente mayo 2004). El Registro Nacional de Lodos establece que en 2003 se produjeron en la Comunidad Valenciana 249.259 t y el 72,4% (180.508 t) se destinaron a la agricultura, y 42.829 t (17,2%) se destinaron a incineración (planta de Pinedo).

El 2º Plan de Lodos de Depuradora (2008-2015) establece que en 2005 en la Comunidad Valenciana se produjeron casi 250.000 t de lodos secos, de los cuales 184.092 t se utilizaron en la agricultura.. Según la Memoria de Gestión de 2006 se habrían generado casi 500.000 t con un uso agrícola creciente que alcanzó el 91,40%.

5.- Registro EPER en http://www.eper-es.es

[1] Ponencia de Carlos Arribas, Ecologistes en Acció del País Valencià, en la Mesa redonda: Desarrollo Sostenible y Valorización energética en el sector cementero. Celebrada el 15 de abril de 2008

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Consideraciones al catálogo de residuos de Aragón

Ecologistas en Acción ha remitido a la Dirección General de Calidad Ambiental y Cambio Climático del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón, dentro del trámite de información pública del Proyecto del Decreto del Gobierno de Aragón por el que se aprueba el catálogo aragonés de residuos, nuestras consideraciones y un documento alternativo al mismo.

Se decía en el Plan de Gestión Integral de Residuos de Aragón (GIRA) que “…el catálogo de residuos estará directamente relacionado con la creación de una base de datos documental con el fin del fomento de la prevención. La base de datos estará enfocada a procesos y productos, mientras que el catálogo de residuos a los residuos, sin perder la relación entre estos conceptos….” Durante el tiempo de vigencia del GIRA, el Departamento de Medio Ambiente no ha desarrollado la base de datos enfocada a productos y procesos, que favorecería la prevención y reducción de residuos.

Ecologistas en Acción considera que el catálogo de residuos no debe de estar enfocado únicamente a operaciones de gestión de los mismos, que no se debe limitar a las operaciones de gestión denominadas de valorización y eliminación, aquellas que tienen lugar una vez producido el residuo, sino que debe incluir otras dirigidas a prevenir la contaminación, preservar los recursos,… Proponemos que se haga referencia a la sustitución de los residuos más problemáticos, al cambio de los procesos industriales, y a las nuevas prácticas, amén de la reutilización y el reciclado.

Consideramos asimismo que el catálogo debería explicitar la obligatoriedad de la minimización. El catálogo debe colaborar al cumplimiento de la ley de residuos, por ello no puede limitarse a las operaciones de gestión del residuo una vez producido, ya que la ley tiene por objeto prevenir la producción de residuos.

Insistimos en que el catalogo adopte una jerarquía general respecto a los sistemas de tratamiento de acuerdo a su impacto medioambiental: reducción-reutilización-reciclado-recuperación de energía-eliminación.

Ecologistas en Acción muestra su oposición a la incineración de cualquier tipo de residuos en incineradoras o instalaciones industriales (cementeras, centrales térmicas, cerámicas,…) Pensamos que aunque las incineradoras produzcan energía, la cantidad recuperada es considerablemente menor que la necesaria para producir los materiales que se queman.

Ecologistas en Acción ha elaborado un documento alternativo al catálogo propuesto por el Departamento de Medio Ambiente. Proponemos que el catálogo tenga otra orientación, explicitando información sobre procesos y productos, técnicas y tecnologías para la prevención y minimización del residuo donde se recogen distintas alternativas de reducción y prevención.

En los próximos días Ecologistas en Acción presentará un CD con un documento en formato excel con nuestra propuesta de catálogo, para considerarlo conjuntamente al documento escrito.

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NUEVAS EVIDENCIAS CIENTÍFICAS CONTRA LA INCINERACIÓN.

Exposición ocupacional y ruptura de la cadena de ADN en trabajadores de plantas de recuperación de cenizas de fondo y cenizas volantes

Chen et al. (2009) compararon las alteraciones en el ADN producidas en trabajadores de una planta de tratamiento de cenizas volantes generadas por la incineración de residuos sólidos urbanos (RSU), con alteraciones en empleados en una planta de tratamiento de cenizas de fondo del mismo origen. Se encontró que el daño en el ADN fue significativamente superior en aquellos que manipulaban cenizas volantes ante aquellos en contacto con cenizas de fondo (7,55 “tail moments” un tipo particular de fragmentación del ADN, versus 2,64). También se encontró mayor daño en el ADN en operarios de planta que en oficinistas.

Fuente: Chen, H.-L., et al. (2009). Occupational Exposure and DNA Strand Breakage of Workers in Bottom Ash Recovery and Fly Ash Treatment Plants, /Journal of Hazardous Materials. Article in Press. / doi:10.1016/j.jhazmat.2009.09.010

Estimación de la emisión atmosférica de seis hidrocarburos aromáticos policíclicos semivolátiles en el sur de Canadá y los Estados Unidos mediante el sistema de procesamiento de emisiones.

Los Hidrocarburos Aromáticos Policíclicos (HAPs) se forman en procesos de combustión y son emitidos al ambiente por medio de esos procesos y por procesos de evaporación. Los PAHs están incluidos dentro del grupo de los Compuestos Orgánicos Persistentes (COPs) debido a su susceptibilidad de recorrer grandes distancias, su toxicidad y la dificultad de ser degradados (persistentes). Por lo expuesto, estas sustancias son objeto de control mediante las Estrategias para una Eliminación Virtual de Sustancias Tóxicas Persistentes  en los Grandes Lagos de Estados Unidos y Canadá así como por el Protocolo U.N.E.C.E  firmado en la Convención de 1979 sobre contaminación transfronteriza por COPs de largo alcance. Al monitorear determinados COPs, se observa que su concentración en el aire disminuye con el paso del tiempo, pero esto no sucede con los HAPs.

Galarneau et al. (2007) estimaron las emisiones de 6 HAPs (fenantreno, antraceno, fluoroantreno, pireno, benzoantraceno y criseno) provenientes de las 16 fuentes principales de emisiones del sur de Canadá y los Estados Unidos, encontrando que suman un total de 18.273 toneladas métricas por año, y siendo Estados Unidos el responsable del 90% de esas emisiones. De las 16 fuentes evaluadas, las primeras 6 emiten el 73 % del total de emisiones de HAPs.

Tabla 1: Estimación anual de emisiones de 6 HAPs y gases orgánicos totales asociados con los HAPs de las 16 principales fuentes de emisión del sur de Canadá y Estados Unidos.

Fuente Emisiones a la atmósfera estimadas de 6 HAPs, en toneladas métricas por año Emisiones a la atmósfera estimadas de gases orgánicos totales, en toneladas métricas por año.
Producción secundaria de aluminio – fundición y vertido. 4971 9425
Producción secundaria de metales – promedio 2116 4012
Producción primaria de aluminio 1934 2701
Quema en basurales a cielo abierto 1815 774147
Quemas varias  – incendios forestales 1479 597899
Incineradores de residuos (bar screen waste incinerators) 1094 995937
Caldera industrial a carbón 850 24367
Horno de oxígeno básico 607 4767
Quema de leña en hogares 584 1752066
Sinterización de hierro 546 4286
Vehículos de carga liviana a gasolina  – 46 automóviles analizados 461 6088513
Hornos de combustión externa – promedio en industria 373 20721
Vehículos de carga liviana a diesel 356 572453
Horno de solera con lanza de oxígeno 344 2699
Producción primaria de metal 204 285
Camiones de carga pesada a gasolina 179 275361
Total 18.273 12.296.369

Fuente: Galarneau, E, et al. (2007). Estimation of Atmospheric Emissions of Six Semivolatile Polycyclic Aromatic Hydrocarbons in Southern Canada and the United States by Use of an Emissions Processing System. Environ. Sci. Technol. 41:4205-4213.

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Una respuesta a “Incineración de residuos y coincineración en hornos cementeros.

  1. GRACIAS POR EXTENDER ESTE PROBLEMA A TODOS LOS CIUDADANOS, ACTUALMENTE QUIEREN UBICARNOS UNA INCINERADORA EN EL CENTRO DE GALICIA (EN O IRIXO), BAJO LA PROMESA DE 300 PUESTOS DE TRABAJO Y MUCHOS PAISANOS NO SABEN DE QUE VA EL TEMA. NECESITAMOS AYUDA PARA CONCIENCIAR A LA GENTE Y A LAS AUTORIDADES DE ESTE PROBLEMA….. GRACIAS.

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