Añorga (San Sebastián) – Hace seis años un grupo de vecinos se juntó, alterado por los altos niveles de la polución. La Comisión de Medio Ambiente alerta del peligro de la contaminación.

Una vista del barrio de Añorga con la cementera al fondo.

Una vista del barrio de Añorga con la cementera al fondo.

Fue ya hace seis años cuando un grupo de vecinos del barrio formó la Comisión de Medio Ambiente de Añorga Txiki, alertados por los altos niveles de contaminación que se venían registrando en el barrio y sus alrededores. Desde entonces su intención ha sido informar y concienciar de los peligros que entrañan las emisiones incontroladas.
Si por algo se caracteriza Añorga es por la presencia de la fábrica de cementos Rezola. Desde que la empresa viera la luz en 1850, el barrio ha crecido entorno a la vieja cementera, siendo cientos los añorgatarras que se han ganado y se ganan el sustento trabajando en ella. El desarrollo que ha supuesto esta planta, actualmente ligada a la multinacional italiana Italcementi Group, se ha visto oscurecido de alguna forma por la contaminación que generan sus emisiones en el aire de la zona. Coches, balcones, establecimientos y demás mobiliario urbano amanecen cubiertos de un polvo blancuzco y, a esta contaminación visible, hay que añadirle la que no se percibe a simple vista.
La preocupación de los vecinos ha ido en aumento y la conciencia ecológica, cada vez más presente en la sociedad, hizo que se creara la Comisión de Medio Ambiente de Añorga Txiki. «Esta comisión, compuesta por seis miembros, nace dentro de la asociación de vecinos de Añorga Txiki hace ahora seis años. Comenzamos a informarnos y a establecer contacto, tanto con la fábrica como con las instituciones», afirma Carlos Gereñu, miembro de dicha agrupación. «Del mismo modo, comenzamos a informar al barrio de los niveles de contaminación existentes mediante asambleas y panfletos informativos».
Incineradora camuflada
Dentro de su preocupación, hay varios datos que llaman la atención. «Los niveles de contaminación que se han recogido en el barrio superan en un 36% los de las demás zonas de la ciudad, y el límite de emisiones consideradas peligrosas por la Unión Europea fue superado en 2009 más de quinientas veces», lamenta Gereñu. A la hora de pedir explicaciones y responsabilidades a las instituciones «hemos visto que la reacción de la fábrica, Ayuntamiento y Gobierno Vasco ha sido de indiferencia, y consideramos que en gran medida tienen sensación de impunidad», recalca este vecino.
Los proyectos de incineradoras han copado gran parte de la actualidad «y la fábrica de cemento no es ajena a estas prácticas de tratar los residuos», denuncia el portavoz de la comisión. «La cementera pretende obtener acuerdos con el Gobierno Vasco para incinerar toda clase de residuos peligrosos, dado que la cantera no es ilimitada. Rezola ha creado acuerdos con el departamento de Medio Ambiente del Gobierno Vasco para, en nuestra opinión, realizar emisiones contaminantes a la atmósfera por encima de los niveles establecidos». Mientras tanto, esta comisión trabajará para conseguir un aire más limpio en Añorga.
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