León – Tudela Veguín ganará 810.000 euros al año por quemar ruedas.

Las cementeras obtienen una media de 45 euros por tonelada recogida.

En La Robla, las protestas ciudadanas comenzaron en 2008 tras la concesión de la licencia. M. MARCOS

En La Robla, las protestas ciudadanas comenzaron en 2008 tras la concesión de la licencia. M. MARCOS

Las industrias cementeras han ido ganando terreno como gestores de residuos eliminando en sus hornos desechos como neumáticos, harinas cárnicas, plásticos y otros residuos. Esta práctica genera además beneficios para estas empresas, dado que la media nacional que obtienen las cementeras por recoger los neumáticos es de 45 euros por tonelada. En el caso concreto de La Robla, Tudela Veguín cuenta con una autorización de la Junta de Castilla y León que le permite quemar en sus hornos 18.000 toneladas de ruedas al año. Atendiendo a la media nacional antes mencionada, la fábrica roblana se embolsará cerca de 810.000 anuales por recoger y quemar ruedas.
La valorización energética, además de reducir supuestamente las emisiones contaminantes a la atmósfera, suponen un claro recorte en los gastos de este tipo de industrias. Destaca la reducción en el gasto del combustible debido a la sustitución de una parte de éstos por residuos. Las cementeras destinan entre un 30 y 40% de sus gastos a la energía, además de percibir una cuantía por cada tonelada recogida y desechada, la valorización contribuye a disminuir, a largo plazo, la dependencia de estas fábricas a energías fósiles como es el caso del carbón.
El proyecto de valorización en La Robla se remonta a junio de 2008, cuando la Junta de Castilla y León hizo pública la autorización ambiental. Pero la fábrica roblana no es la única perteneciente al grupo Tudela Veguín que pretende poner en marcha esta practica. En el caso de Asturias, también en el año 2008, el Principado otorgó al grupo la licencia para quemar en las instalaciones de Aboño neumáticos, madera y glicerina.
Otra vida para los neumáticos
Las últimas cifras indican que en España se produce una media de 300.000 toneladas de neumáticos desechados al año. De esta cantidad unas 100.000 toneladas se destinan a industrias cementeras que, debido a su alto valor calórico, lo utilizan en sus hornos como sustitución del combustible. Otras 50.000 toneladas se reutilizan en el mercado de segunda mano, y la misma cantidad se destina a obras públicas, reciclándolos y transformándolos en polvo de caucho y usándolos posteriormente como aglomerado asfáltico en carreteras o incluso parques infantiles. El resto de la media anual desechada, otras 100.000 toneladas, acaban vertiéndose ilegalmente.
Los opositores a la puesta en marcha de la valorización energética en la cementera de La Robla defienden, entre otros motivos, que esta práctica no respeta la jerarquía de residuos aprobada a nivel europeo y estatal, que se basa en reducir, reutilizar, recuperar y reciclar, siendo siempre la última instancia la eliminación del residuo.
Por otra parte, se ha demostrado que el neumático tiene una larga vida útil y puede transformarse y reutilizarse como aislante para viviendas, para la creación de superficies en campos de juego y atletismo, o como losetas de seguridad en parques infantiles, geriátricos y piscinas, entre muchos otros.

Fuente: lacronica.net

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